
En mis ojos hay dolor y miseria; recuerdos que desgarran mi alma y hecha cientos de girones se preserva, esperando sin duda, algún día, retomar su divina su forma y cumplir de nuevo con su cometido, amar sin mesura. Dentro de mí encontraras la ilusión, esperanza, que como un destello se dispara al momento en que tus ojos penetran en mis entrañas, después de ti llega mi calma y retomo aquellos anhelos hace tiempo calcinados por el ego. Es tremendo mi afán al procurarte, el calor que desata cada abrazo y beso tuyo, la guerrera de mí sale y proclama un cuento de color rosa acompañado de colosales castillos en el aire. Ahora bien, dime tú ¿Qué es lo que llevo en mis ojos? Llevo tu más recóndito deseo, en mi pupila proyectas tus más grandes sueños y sé que pretendes me apodere de ellos; soy lo que me pidas que sea, tú y yo sentimos lo mismo. El mercurio en mis ojos lo ignoro, mas, tu mirada me dice lo contrario; provocas en mis malares un ardor indiscutible, tornado mis pómulos en pleno atardecer, todo esto al indagar en mi persona, efecto de tu intrépida mirada buscando respuestas en la mía.
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